четверг, ноября 23, 2006
Folletón Al Galope Nº3
Seguro muchos de ustedes no tienen idea quién es Winston Smith. Les ruego a mis amigos no enojarse; será por una buena causa. Bueno, a veces me siento, en muchos aspectos, parecido a Winston. Pareciera como si George Orwell hubiese descrito al personaje mientras me observaba. Bueno, les cuento: este tipo vive en un hipotético Londres del año 1984 (no se enojen). Este Londres pertenece al continente de Oceanía (actuales América, Oceanía e islas del norte de Europa). Este continente ha estado inmerso en guerra contra el exterior desde 1950. Winston es miembro del único partido político existente: El Partido (oficialismo). Cada segundo de su existencia es vigilado no sólo por las innumerables telepantallas, los micrófonos ávidos de traicioneras palabras, sus vecinos y los fanáticos niños espías, sino también por sus compañeros de trabajo, la Policía del Pensamiento, los autogiros, sus superiores laborales, espías profesionales del Partido y otros aficionados, de mediocre calidad. Este tipo, producto de lo anterior, desarrolla pensamientos que son mal vistos por el oficialismo y que le costarán su mente más adelante. Dentro de todas las locuras que hace a escondidas, la primera es iniciar un diario donde escribe alguno que otro garrapateo, cuidando siempre que la telepantalla no le capte. Aquí llego a la parte que me interesa: la segunda locura que realizó, plenamente consciente de su muerte segura(y no equivocado)fue la de adquirir un pisapapeles de vidrio. Era un hemisferio de sensual vidrio que contenía en su interior un trozo de coral de arrecife.
Unas semanas más tarde, mientras descansaba con Julia en la habitación alquilada que tenían por ilusorio escondite, Winston observó el pisapapeles y sintió que representaba lo que él vivía (esto es lo importante): él se hallaba inmerso en una realidad desagradable de vigilancia, de seres difusos que odias en parte por conceptos introducidos a tu mente por el Partido (las malas lenguas) y en parte por instinto de supervivencia. O sea, si no eres como la masa, serás reemplazado cual engrane en mal estado. Algo similar pasa en algunos lugares en los que he tenido la cortesía de permanecer... por algún tiempo. Bueno, él veía que toda esa repugnante estaba afuera del pisapapeles y que él era protegido por aquella bella atmósfera de vidrio, como el coral.
Mis amigos son esa hermosa atmósfera que hace que la repugnante realidad, llena de malas lenguas, especimenes desconfiables, malintencionados, situaciones problemáticas, superiores no idóneos para su cargo, gente “agradable”, odiosas costumbre que respetar, entre otras cosas, pueda ser soportada. Muchas veces se han convertido en la razón de que valla al colegio cuando estoy lateado o sin ánimo de hacerlo. Son esas personas con las que puedo compartir sin temer de lo que piensen, porque son mis amigos. Son quienes me hacen recordar que no soy un solitario “1” en un interminable mar de “1” y “0”. Y son también quienes alegran mi día. Los definiría, en pocas palabras, como el orégano que se le hecha a las guatitas para que no sean tan poco agradables al paladar. O también como el chaleco que alguien pone en tu espalda para que el frío no te provoque un resfrío al salir de algún lugar templado, como el hogar o la burbuja social que se forma en algunos establecimientos...
Gracias a mis pocos amigos, y Al que me los mandó.
Quiero mandarle uno fuertes abrazos a un ser querido que abandonará físicamente la zona, pero que su escencia se mantendrá en el recuerdo de sus amigos. Algún día te iré a visitar.Te deseo lo mejor. DTB.
PD especial: Si no extraes enseñanzas de los tiempos de mal estado, no te habrá servido de nada vivirlos. así que a estar sencible a lo que Él te quiera enseñar, viteh!
суббота, ноября 04, 2006
FOLLETÓN AL GALOPE Nº2 (C/YAPA) "la voz independiente y egoista"
“La voz egoísta e independiente”
(02/11/2006)
El día de hoy los transportaré a un mundo menos repugnante y, tal vez, más feliz que el de la última vez, sólo porque hoy ando buena onda: “El chico y el cielo”, Parte 2.
Un día, en la tarde, supo el chico la noticia de que su casa sería rematada por el banco producto de que su difunta abuela no alcanzó a pagar la última letra del dividendo. Disfrutó entonces la última noche que podría dormir en cama y no en cartón como el resto de sus amigos. A las 6:00 am del día siguiente despertó porque el frío le quemó las piernas. Al salir del estado de semiconsciencia notó que el interior de su casa fue ordeñado convenientemente en este tiempo por hampones comunes locales. Él se hallaba en el suelo, mirando la reciente vaciedad de su pocilga, y pensando a quién podría pedirle algunos cartones para pasar la primera noche. Minutos después de comenzar a pensar en aquel importante tema oyó a lo lejos un ejército de ejecutivos.
La casa del chico estaba ubicada en la esquina de un pasaje, al interior de una peligrosa población de los márgenes de la ciudad de Priphyat. Estaba esta casa ubicada en una posición estratégica: era el único punto de salida de vehículos de la población, porque todo el resto de sus márgenes eran pantanosos caminos de barros misteriosos y voraces. El punto en el cual estaba ubicada la casa del chico era el único punto de la población que poseía camino asfaltado.
Además, la seguridad urbana estaba privatizada y capitalizada. Cada hampón capturado, reducido y sentenciado, por lo menos a 2 meses de cárcel, constituía una ganancia neta para estos privados, ya que los reos obtenidos por éstos constituían mano de obra semi-gratuita para la construcción de caminos, puentes, túneles, vías férreas, etc. A cada trabajador le corresponde un sueldo mínimo legal, el cual, al ser reo el trabajador, es cobrado por el privado que presta el servicio de seguridad ciudadana. Ganancias netas, ñam, ñam...
Y los ejecutivos que venían extasiados a por el terreno de la vivienda del chico sabían todos estos antecedentes; podrían cobrar multas a todos los automovilistas que pasaban por aquel obligatorio punto, además de poder arrestar más fácilmente a los narcos y a los lanzas que circulacen por allí. El apuro que ellos (los ejecutivos) llevaban al correr no lograba ocultar sus intenciones: instalar en aquella esquina un Cuartel de Acción y perpetrar sus lucrativos cometidos.
El martillero arribó al lugar en un flamante convertible rojo, marca New Datsún, antes que los ejecutivos-pirañas.
Le acompañaban 6 matones, con funciones de desalojo y protección. Los delincuentes que salían temprano de sus casas al trabajo advirtieron aquel extraño vehículo y se quedaron allí, con la esperanza de poder, en grupo, reducirlo rápidamente.
El chico fue visto por uno de los matones, arrinconado de desesperación en una habitación maltrecha. Y éste procedió a echarlo a la calle con desprecio. El chico calló sobre la áspera y dura tierra de espaldas, con los ojos clavados en el sucio cielo, plomo y difícilmente respirable. El martillero se acomdó en el patio frontal de la propiedad y los ejecutivos, representantes de cada una de las rivales empresas de seguridad pública, comenzaron a pujar para su adquisición.
Todos los hampones que presenciaban el remate adivinaron al instante las intenciones de cada pujante y las consecuencias que éstas tendrían para ellos. Todos entonces, movidos por la ira, desenfundaron pistolas, escopetas hechizas, sables y demás suerte de armas hechizas y tradicionales contra esos capitalistas repugnantes y asalariados. La turba ordenadamente se formó en filas y se ubicaron en las cuatro calles por las cuales se podría escapar. El chico desapareció del lugar y se refugió en la casa de una bondadosa anciana, quien, por la impresión de la batalla venidera, fue atacada por un letal infarto. Entonces, como olas de mar tempestuoso, la horda rompió contra los desprevenidos e incautos pujantes, desatándose en el lugar un rápido y eficiente exterminio, que [sarcastic mode] recordaba los buenos trabajos de las fuerzas privadas en la represión de manifestantes [ends of sarcastic mode].
El cielo, ahora limpio por la fuerza proletaria-delincuente, seguía allá arriba, inamovible, hermoso al alba, con nubes anaranjadas y de otros adorables colores. Y el chico observó la matanza y lloró de pena; “haber llegado a esto la gente, acaso no podemos vivir en paz y sin abusivo yugo empresarial?”. Y observó también, en contraste, el hermoso cielo. Y caminó fuera de la protección de la casa de la abuela ahora muerta sólo para ver el cielo de nuevo, y de nuevo, sin advertir que en camino se hallaban las Fuerzas Represivas Privadas, listas para reprimir a todo manifestante poseedor de libre pensar y actuar. Y mezclose el chico entre los hampones, para tener una visión más clara de ese azul bello. “Prefiero unos segundos de hermosura que una vida de horripilancias, hambre, peligros, persecución, temor, abuso empresarial, y cielos contaminados”, pensó el chico....
AHORA LA YAPA...Liric-yapa del Folletón Nº2
Al que le guste bien, y al que no, bien tambien:
Cuando me acerco a ti
Me derrito sólo un poco
Si no me controlo
A besos te mataré
Por el desenfreno
Y la asfixia
Tu desprecio me ganaré.
Cuando veo lo bello que me rodea
te recuerdo.
Cuando veo las nubes acariciando las cimas
te recuerdo.
Cuando veo las olas romper con gracia en el mar
te recuerdo.
Cuando veo los colores de las nubes al atardecer
Te recuerdo
Cuando veo la neblina bajar de los montes
Te recuerdo
Cuando escucho un veloz piano
Te recuerdo.
Cuando siento al viento refrescar mi espalda
Te recuerdo
Cuado veo el cielo poblado de estrellas,
te recuerdo......
суббота, октября 28, 2006
El Folletón al Galope Nº1
(27/10/2006)
El día de hoy les contaré una linda historia: “El Chico y el cielo”.
Un niño caminaba por la calle, un poco sucia por la feria que de allí se había ido hace unas horas. Su mirada se perdía entre las nubes del cielo y, pese a los bultos que traía en las manos, dejaba al viento refrescar su espalda y su cara del implacable sol que lo golpeaba. Sus pies, cuando no pisaban el ardiente asfalto, se perdían entre el refrescante barro residual, mezcla de líquido percolado, aguas lluvias y uno que otro escupitajo de algún anciano enfermo del pulmón y de los dientes, entre otras cosas...
A su lado, las gentes indiferentes y ocupadas en sus asuntos (como los papeles que deben estar listos para el domingo en la oficina, planear el gasto de un chiribono (cheque sin fondos)), no notaron al niño, quien, cargado de mercancías ilegales, era pisoteado por las duras suelas de los zapatos de esas gentes.
Unos tipos de aspecto desconfiable y con olores que sugerían un humedecimiento del caño con algo de alcohol, se hallaban de ociosos en una esquina, pateando las tapas de las botellas que iban consumiendo. El chico debió transportar su vista desde el esperanzador cielo hacia la real escena de lo ociosos. Éstos le pidieron el bolso que traía y el chico se los pasó temeroso. El chico se miró con repugnancia instintiva la mano con la que rozó la del tipo que le recibió el bolso. Y notó que aquel sujeto la reacción del petizo, que miraba al cielo para esquivar su airada mirada.
Una vez terminada la transacción, el chico se fue del lugar con un fajo billetes en el bolsillo. Volvió, eso sí, por un camino distinto por el que vino a la esquina, ya que sabía que estos sujetos siempre recuperaban los pagos realizados, utilizando salteadores, al estilo medieval. El camino de turno esta vez fue el Camino Lotario, lugar conocido por los rumores que dicen que los vagos que generalmente andan tostado ( o sea, bronceados) al otro día aparecen en cómodas posiciones y pálidos, a pesar del infernal sol del día anterior, cortesía segura de algunos tipos de pandillas o macro-bandas.
Frente a sí, vio una imponente subida de barro, que lo llevaría directo a los barrios bajos de la ciudad. “¿Por qué no elegí mejor el Camino Lo Talse?”, se preguntó el Chico, al notar que el único peligro existente en tal camino era el de los dementes y ebrios automovilistas que le podían chocar a uno y dejarlo con una deuda de por vida de hospital y de atenciones nunca recibidas en éste, como masajes y spa. Todas estas deudas eran cobradas a través de un sistema postal ya obsoleto. Cortesía de esto, uno se enteraba de sus deudas sólo cuando correspondía el embargo de tu esfuerzo terrenal, qué lindo...
Cuando se hallaba a media subida, junto con apreciar la horripilante vida de las gentes que pululaban por ahí, notó que el cielo era lo único bello del mundo, puro (por lo menos en las zonas donde no transitaba Peter Negro II u otra suerte de longevos microbuses), con nubes que acariciaban las balas al aire disparadas, con unos colores que eran degradaciones progresivas (desde el blanco del horizonte contaminado hasta el intenso y puro azul cielo, que se hallaba en su cabeza), lleno de estrellas de noche, bellas, tantas que su cantidad la comparó con la cantidad de personas antes morenas y ahora pálidas que conocía.
Permaneció algunos notorios segundos contemplando aquella bella imagen celestial, mirando hacia arriba. Aquel nuevo descubrimiento le abrió los ojos: no sólo le informó cuan malo era el mundo en el que había vivido hasta hoy, sino que también supo que aún existían algunas pocas cosas bellas, que además, para su fortuna, no podían ser capitalizadas, como el bello y no poco contaminado cielo, los amigos, tan fáciles de perder, cortesía de los LimpiaCentro, macro-banda que elimina a la basura no productiva de la sociedad, entre otras cosas.
A lo lejos, se escuchaban los “cantares” de algún vehículo de grande edad. Y el chico volvió la vista a la realidad, de frente. A lo lejos, el bien conocido Peter Negro II usaba la gravedad a su favor en la pendiente de barro para la actividad de ganancia de velocidad. El chico se hizo a un lado del camino, para que el semi-descontrolado bus no le arrollase. Totalmente aterrizado a la realidad, el chico vio cómo las emanaciones combustibas de aquella máquina, que fabricaba humo y daba el servicio de transporte de hampones, progresivamente volvían negro a su azul, con una capa de monóxido de carbono y materiales particulados de oscuros colores. Imponente, luego de pasar el bus, esa capa de humo negro permaneció inamovible. Ni el viento que produjo el paso de otro bus pudo dispersar aquella nube oscura. Entonces el chico prosiguió su camino, pero ahora, manteniendo vivo el recuerdo de aquel cielo, y deseando observarlo de nuevo alguna vez en su vida, además de no ser asaltado.
Poteen sus recalcitrantes opiniones, ja, jaBueno también, aprovecho ahora, le quiero dar unas especiales salutaciones a my "quemarropa circle", o sea, las gentes cercanas "mí-ístas":
Gustavi: cómo olvidar al Jefe y su voz del Caballero de géminis, además de
sus aventuras con el amigo moreno y su encadenamiento
bullístico. Muy buena onda, poh, amigo leo. Gracias por
soportarme cuando me pongo muy absorvente y por los correos
"eróticos" de marco polo, jajaja, qué día ese. Ojalá que la
semi-lejanía última no te afecte mucho.....recuerde: El masajeador
no existe, los consejos del amigo pizarrohhh no sirven y la carne
no es débil.
María: a pesar de que sé que no lees estas cosas porque no tienes INTERNÉ
igual tescribo estas líneas. Sos una de esas personas que no se
encuentran al raspar el imán o a la vuelta de la esquina. Las
olimpiadas de whuoah molecular!!! no hicieron interactura, por
fortuna. Cortesía de mi viejopensar (en todo el sentido 1984-ástico),
jamás sabría que estabas ahí. Agora disfruto de una buena amistad
(que te quede claro Gustavi). Me haz ayudado mucho, gracias ha tí he
parchado algunas cosas de seguridad personal y agora estoy casi
calafateado para la mar sexy.
Dinka: Tu sinceridad me pateó la mente el primero medio. Pero con el
tiempo te fui conociendo y caché que las preimágenes (conjunto de
salida en el plano cartesiano) que tenía eran infundadas. Erís parte
de mi team quemarropa, yo sé que tú te preocupas por mí (para todo
el resto de los lectores, esto no significa que ustedes no se preocupen
de mi, sino que en la Dinka sé que es más notorio) y realmente no
conocía a casi ninguna persona así que no fuera de mi familia.
Gabriela: a pesar de todos los ranasos que me he mandado (en especial en
inglés electivo, uff) , y de mi invasivo gusto musical, me has
perdonado y tolerado respectivamente. Gracias por aguantarme y
brindarme parte de tu parte mejor, brup.
sigo después otro día, Chado ,DLBATO2
воскресенье, октября 08, 2006
Después de 60 días......
Bueno, cortesía de los amigos que se roban los cables, no he podido subir nada en 60 días (esto es, por cierto, una exageración), así que ahora lo hago. lo que van a leer es una secuela del nada famoso libro 1984, escrito en el año 1937. no está terminado y a penas voy en el insípido inicio.....que lo disfruten....creo que está demás decir que no incentiven a los tipejos que , por esas razones d ela vida, copian esto y lo hacen pasar por que son de su autoría,
PD1: las RAZONES (los que me conocen saben las razones de ALGO)...bueno, ésas las subo otro día
PD2: visiten mi fotolog , estará reweno
PD3: posteen sus comentarios
Desde hace mucho tiempo ella se sentía atraída por él. No por que le pareciera increíblemente atractivo, sino porque, en el fondo de su mente creía que él tenía lo mismo que ella en la cabeza: odio al Gran Hermano y todo lo referente al Socialismo Inglés, o para ser más exactos, todo lo que tuviera relación con el Partido y la vida actual que penosamente podía llevarse.
Y la convicción que tenía no era más que fe o esperanza en que lo que ella creía de él. No recuerda la primera vez que lo vio, tampoco recordaba qué máquina había tenido que reparar ayer o hace unos pocos días; la agobiante y absorbente monotonía del vivir impedía, por medios de un humano ordinario, recordar las cosas que había hecho hace unos días, e, inclusive, reconstruir su propio pasado. Si todos los días eran iguales, ¿qué elementos distintivos permitirían diferenciar uno de otro?
Hace muy poco tiempo a ella no le interesaba esto de recordar las cosas más que lo que a alguien podría interesarle la posición en la que cae el pan (la poca ración semanal) al suelo. Las sospechas de amigable subversión que ella tenía de él habían marcado un antes y un después en su significativa existencia.
Pero esta no era la primera vez que le sucedía algo así. A ella sólo le preocupaba (aún le preocupa sólo eso) pasarlo bien sin que le Partido la descubriera. Para ella era muy simple: el Partido quería explotar a la gente y ella sólo quería disfrutar de la vida ( si es que se le puede llamar así a una existencia absoluta y completamente vigilada y sin libertades más que las que son prohibidas y furtivas). Y para llevar a cabo su objetivo, usaba una combinación de rigidez muscular facial, cínico activismo, elaborados e intrincados planes para reuniones furtivas y una gran cuota de buena suerte. Bueno, volviendo a lo de los hombres que han estado en su pasado, no recuerda mucho de ellos, más que detalles vagos sumergidos en un contexto imperceptible. Recuerda que el primero desapareció un día sin dejar ningún rastro tras de sí, cortesía seguramente de la Policía del Pensamiento. Y del segundo recuerda un dramático suicidio del cual ella fue testigo. El pobre no aguantó el miedo a la Policía del Pensamiento ni a la habitación 101 y terminó con su vida de un disparo en la boca. Ella nunca había visto un suicidio. Nunca había ocurrido un suicidio en Oceanía; y como irrefutable evidencia de aquello se dispone de toda la documentación de la época, cortesía de departamento de Registro del Ministerio de la Verdad o Miniver, en neolengua.
Si hubiera sabido todas las restricciones que debía tomar una vez dentro del Partido del Exterior no hubiese entrado. En estos momentos, mientras engrasaba engranes, se preguntaba qué diablos tenía en la cabeza al momento de tomar esa decisión.
--Uff, --exclamó ella con una alegre sonrisa en el rostro y dirigiéndose al jefe segundo de las máquinas de engranes que componían las novelas- por fin este engrane anda como debe ser.
--Buen engrase, Julia. Sin camaradas como tú la gente se quedaría sin literatura de calidad y nos tendríamos que resignar a esos mediocres autores capitalistas –le dijo en tono serio el maquinista de engranes segundo en jefe.
--Bueno, ahora debo ir a reparar la otra máquina, camarada, adiós. La sonrisa en el rostro debía ser lo más natural posible: cualquier detalle que denotara algo anormal en ella podría poner fin a su existencia.
--Adiós, camarada, nos vemos en los 2 minutos de odio
“Es cierto”, pensó Julia. En esa ocasión tendría la oportunidad de acercarse al sujeto del cual ella tenía sospechas; podría observarlo y concluir por fin si estaba contra ellos o no. Esperaba tener suerte y hallar un momento en el que se justificara un acercamiento físico a él.
Se dirigió a paso rápido por el pasillo con el pesado cajón de herramientas en la mano derecha y con un tarro de grasa en la otra. Una luz tenue proveniente de las gastadas ampolletas del pasillo iluminaba todo lo que allí se encontrase. Julia, a medida que se acercaba a la telepantalla del pasillo, fue disminuyendo el paso; no era normal que alguien del Partido del Exterior llevara tanta prisa si la situación no lo ameritaba. Cualquier reacción inapropiada frente a alguna situación podría ser su boleto directo a la habitación 101, ese rumor que corría entre los miembros del Partido del Exterior. Todos decían que dentro de aquella estaba lo peor del mundo, y que todos los polits eran llevados allí...
Quedaban 1 hora y media para los Dos Minutos de Odio, tiempo suficiente para planear un acercamiento. Pero más le valía que fuera rápido, ya que en el lugar a donde se dirigía ahora habían dos grandes telepantallas: una situada en toda una pared, a la cual no se le escaparía ningún detalle, más aún si estaba en compañía de una menor cantidad de gente, y la otra, que estaba ubicada en el techo. La habitación a donde ella se dirigía ahora contaba con sólo 10 personas: era la sala de máquinas del Departamento de Novela (noveldep, en neolengua), el lugar encargado de mover todos los engranes de las máquinas para componer las novelas. Su trabajo era controlar un poderoso motor eléctrico, pero éste fallaba con mucha frecuencia.
El interior de la sala era muy ruidoso: la gran telepantalla emitía su estridente y repetitiva música militar casi todo el tiempo. Cuando no lo hacía era porque emitía sus sensacionalistas informes de última hora con respecto al frente de Asia Oriental. Las paredes estaban todas manchadas con hollín y anotaciones hechas con tizas; esta pared era usada también como pizarra ocasional, para anotar cosas importantes respecto a las reparaciones de las máquinas en caso de no tener papel a la mano. El material con el que estaba construido el edificio era cemento. A diferencia de todos los edificios que ella había visto antes, éste era el único que estaba deliciosamente estucado. En algunas ocasiones, a Julia se le hacían agua los dedos por querer sentir cómo la tiza se deshacía lentamente con el roce sobre esa suave y deliciosa pared. Dejar que ese deseo se exteriorizara como algo más que un cortés y oportuno (siempre pertinente o apropiado) “Necesito escribir el nombre de la pieza que de la cual debo pedir repuesto” habría sido equivalente a crimental. “Algún día..Algún día...” pensaba Julia en esos momentos. Habían 6 motores eléctricos en aquella habitación: el más grande era controlado por Julia y movía los engranes de las máquinas de hacer novelas. Otros 2 más pequeños eran controlados por compañeras de habitación de Julia: Catherine y Kathoshka. Estos dos motores movían los engranes de las máquinas que componían los misteriosos (todas las mujeres saben qué se produce allí) documentos producidos en pornosec. Las otras 6 personas que trabajaban ahí eran sólo conocidos de vistas para Julia y se repartían en pares por cada poderoso y alaraco motor. La persona que controlaba los peligrosos circuitos de alimentación eléctrica se llamaba Peter y era el encargado de regular, mediante perillas, enchufes y reguladores (todos casi sin más aislamiento eléctrico que recortes de goma muy gastados), la cantidad de corriente eléctrica que llegaba a los motores. En los días de la Semana del Odio, Peter debía hacer “malabares” para que las caprichosas alzas y bajas en el voltaje no afectaran los carbones de los motores, ya que debían encargar a un remoto comité las piezas de repuesto y aquello demoraba; en un caso así el empleado responsable del infortunio sería vaporizado y reemplazado por la pieza de repuesto que se necesitaba. Toda la habitación estaba tan mal iluminada como la fábrica de municiones a la cual Julia asistía en sus tardes libres. Así, realizar cualquier reparación era como arena en zapatilla de atleta para Julia (¿Sabría Julia lo que era el atletismo? R:No). Ella tenia la labor de reparadora porque el noveldep, específicamente en novelsec, realizaba cambios a la configuración de las máquinas de manera poco seguida (unas 5 veces por día, en horarios fijos), cosa que no se daba en los demás sectores. Así, Julia contaba con el tiempo para realizar estas labores de reparadora, aunque no lo era oficialmente.
El olor de esa habitación era insoportable: era un aroma que era la mezcla de los olores de sudor humano, resistencias eléctricas sobrecalentadas, soldaduras, orina, cemento y grasa para máquinas. Y, para darle más sabor, era la única habitación que tenía ese aroma. Entrar ahí sin poner una cara extraña (y cometer caracrimen) producto del olor era una proeza que Julia realizaba más que a diario. Cerca de cada motor había un tubo neumático por el cual llegaban las órdenes escritas de los jefes de las distintas secciones, en las cuales se señalaban en argot (una jerga técnica usada al interior del Ministerio, consistente en frases de palabras neolingüisticas, pero no en neolengua propiamente tal) los ajustes de velocidad, voltaje o piezas que se debían realizar al instante en los motores.
Julia llegó a esta pestilente habitación y comenzó de inmediato a reparar el sistema de transmisión por engranes. Su motor se hallaba apagado. Los engranes mal engrasados que engrasó hace poco en la otra máquina de transmisión no giraban del todo bien, se generó mucha tensión en el sistema de su motor y saltaron los engranes que salían de éste. Cuando estuvo de frente a su motor, se arrodilló, abrió la caja de herramientas y sacó una llave inglesa. Estaba llena de grasa y costaba mucho que no se escurriera de las manos. Luego Luisa encajó la llave en una tuerca y comenzó a girarla hasta sacarla de donde estaba: sacó la tapa que cubría el lugar de donde habían saltado los engranes anteriormente y vió, aliviada, que sólo se habían salido de su lugar y que nada se había roto. Tomó el engrane que ella sabía iba más al fondo y, así, uno por uno, los colocó en la posición correcta, y luego los afirmó con las tuercas que se hallaban esparcidas por el interior de la carcasa del motor. “Todo está arreglado ya, camarada Peter” le dijo a éste después de cerrar la tapa que cubría los engranes. “Ahora puedes darme la corriente para el motor” y al terminar de decirle esto Julia a Peter, ella se alejó del temible y poderoso motor eléctrico. Peter se puso un guante negro en la mano derecha y bajó un interruptor de cobre sin ninguna aislación eléctrica con su poderoso brazo. Saltaron muchas chispas desde el interruptor y también desde el circuto semi-expuesto del motor.... Pero no pasó nada malo: el motor inició su marcha lentamente, ganando velocidad poco a poco hasta alcanzar unas 14000 rpm (este dato es cortesía del tacómetro del Partido instalado en el eje central del motor).
Julia recibió entonces una órden del Jefe de Engranes, a través del tubo neumático, en argot: “Ele-Motor rpm dobleplusrápido, bajar rpm rápidodemodo hasta ordendarle”. Traducido a Viejalengua significa: “La velocidad del motor es demasiado rápida, disminúyala rápidamente hasta que le ordene lo contrario”. Entonces Julia disminuyó la velocidad del motor a la mínima, empujando una dura y oxidada palanca de hierro. El ruido emitido por el motor fue disminuyendo poco a poco, hasta que el Jefe de Engranes, a través del tubo neumático, le ordenó fijar la velocidad del motor a 5459 rpm. En ese instante el motor de hallaba a una velocidad de 6000 rpm. La petición del Jefe de Engranes le generaba un problema a Julia: Las velocidades de motor requeridas para las máquinas que hacían las novelas eran muy exactas, más de lo que permitía visualizar el tacómetro del motor, cortesía del Gran Hermano (No podía ser de nadie más tan cortés gesto). El tacómetro sólo indicaba las velocidades de 500 en 500 (rpm). Esto no permitía situar con eficiacia la velocidad del motor en una velocidad tan rebuscada como lo era 5459 rpm. Así que Julia hizo su mejor esfuerzo por alcanzar la dichosa velocidad. Después de muchas faltas, cualquier trabajador del Partido podría ser llamado a la Oficina, en la cual se procedía a la vaporización, según se rumoreaba en los barrios proles. No llegar a la velocidad exacta pediada por el Jefe Primero de Engranes podía traerle como consecuencia la tan temida y poco nombrada vaporización.
Por fortuna, aunque no llegó a la velocidad requerida, el Jefe se sintió satisfecho con la que Julia alcanzó, porque con esa velocidad se logró un mejor argumento para las novelas.
Durante la hora y veinte minutos que quedaban antes de los Dos Minutos de Odio Julia no debió hacer ningún cambio más a la velocidad del motor. Eso le dió más tiempo para planear cómo acercarse al sujeto misterioso y también le permitió usar más capacidad intelectual para fingir cara de felicidad frente a la telepantalla.
Julia recordaba que sus padres vivían siempre muy asustados. Ellos eran militantes del Partido desde antes de que éste provocara la Revolución. Según ellos le contaban a Julia, eran muy jóvenes cuando sus padres (los abuelos de Julia) los inscribieron. En ambos casos ellos inscribieron a sus padres (los de Julia) para resguardar su futuro. “”Esos capitalistas se arrepentirán de sus abusos cuando el Partido logre mayoría en el Parlamento. Para cuando eso pase, tú, como miembro que eres y serás del Partido, te tendrán en consideración y te premiarán por la insolencia hacia al capitalismo que con tu inscripción al Partido haz hecho.”,”Solía decirme mi madre””, solía decirle su madre a Julia.
-Hija, por favor, inscríbete en el Partido. Si no lo haces serás perseguida- recordó Julia cómo le decía su madre-. ¿Acaso no viste cómo le pasó a Mathew?¿Eh? Sus padres también pertenecían al Partido y ellos tabién tenían un hijo que no se quería inscribir en el Partido- le decía en tono suave, pero alarmado-. Sería muy raro que después de haber sido una activista partidaria durante
tu niñez y tu adolescencia no quisieras militar en el Partido. No lo hagas por nosotros, hazlo por tí, por
favor, hija mía.
-No seas exagerada, mamá- decía Julia con una despreocupacíon tal que hacía que a su madre le dieran ganas de estrangularla-. Ni siquiera sabes qué fue lo que le pasó a Mathew. Quizás sólo se le quedó la puerta abierta cuando se quedó dormido y entraron los ratones hambrientos a comerserlo, parecido a lo que les pasa a los huérfanos de menos de 7 años- terminó la frase con tono despectivo-.
-Las ratas se demoran en comer y no son tan silenciosas como para que los gritos de sus víctimas no despierten a nadie. Sólo la Policía del Pensamiento puede hacer trabajos así- decía su made con tono aprensivo.
-Cálmate, mamá. No me va a pasar nada...
-A tí, por ahora, no te pasará nada, porque ellos no te culparán a tí de tu conducta herética, sino a tus padres, que somos nosotros. Inscríbete, muchacha de mierda- su madre cambió de tono hasta ahora relativamente comprensivo a un tono agresivo casi desesperado y alterado, pero sin alzar la voz-. No ves acaso que por tu culpa tu papá desapareció hace 2 días. Tú crees que no es por tu culpa, que quizás se lo llevaron al Frente de Asia Oriental. Mentira, mierda, fue por tu culpa.
-Entonces voy a esperar a que te lleven a tí tambien, ahí yo me voy a inscribir...porque sabré que lo que me dijiste era verdad...
Esta conversación, según recordaba Julia, se desarroló en el sótano de su antigua casa. Ésta era una de las pocas donde aún no habían telepantallas, cortesía, seguramente, de la burocracia. Pero, proféticamente, su madre desaparecío 5 días después de acontecida la conversación. Convencida quedó Julia entonces de que en su sótano había un micrófono y jamás se atrevió a hablar nada heterodoxo en ningún lugar ni a nadie, aunque sólo lo había hecho con su madre unas 3 o 4 veces. Convencida quedó también de que Mathew fue arrestado por la Policía del Pensamiento, que en ese entonces no tenía la efectividad y poder tecnológico que ahora la hacía temible. Entonces, al día siguiente de la desaparición de su madre cogió sus botas favoritas (el Partido ya se había encargado de que todos se volvieran adictos a las modas impuestas por el mismo, mas sin atropellar a GH y a sus principios) y su mejor abrigo y se dirigió al edificio de Juventudes Partidistas, entidad que más tarde sería conocida como Liga de La Juventud, y realizó su trabajo de secretria con más ganas que nunca.
1974 era el año de la desgracia de su madre y no podía permitirse exteriorizar sus sentimientos, a pesar de que las telepantallas no pudieran distinguir muy bien los rostros aún. No podía confiarse...muchos niños eran espías aficionados, sin contar a todo el personal del edificio al que se dirigía; a éstos había que considerarlos como fieles zombies del Partido. Y para hacer más sabrosa y deafiante su situación, los micrófonos ocultos por doquier podían ser los traicioneros hombros de sus pesares, listos para condenarle a muerte en cualquier instante.
Salió Julia de sus retrospectivos pensamientos y volvió su mente sin ningún agrado a la pestilente habitación de los motores. Miró el reloj que estaba colgado la pared. Los números del reloj eran verdes y la luz emitida por éstos ayudaba a iluminar la habitación. 11:55:57':98'' observó Julia. “Por la mugre, ya se me fueron los 80 minutos que tenía para planear el acercamiento...”, pensó, deseando poder pensar con más groserías sin que su rostro, a través de los ojos, acusaran tal acto de suberción.
Julia disfrutaba de hacer cosas heréticas para el Partido, como decir groserías, maquillarse, usar perfumes, etc, pero casi nunca tenía oportunidad para realizarlos en ningún lugar sin ser descubierta; ni su mente era ahora (11:56:25':76'', 4/4/1984) un lugar seguro. Estos mismo pensamientos podían ser ahora descubiertos, porque en los diez años que han pasado desde su inscripción al Partido del Exterior, “esos desgraciados -como ella le diría a Winston en sus pensamientos- han desarrollado paralelamente el estudio facial junto las nuevas tecnologías en telepantallas; así nadie podrá pensar nada herético sin que su rostro lo delate y ellos le castiguen”.
Julia, por primera vez, notó en su sala de trabajo la ausencia de un “agujero de la memoria”. El calor emanado por esas misteriosas compuertas de hierro era algo que ahora ella extrañaba. Prefería sentir el calor como una brisa que la golpeara en la cara que como un aire caliente que la ahogara. Era esto último exactamente lo que estaba sintinedo ahora: un ahogo; una sobreexitación de su bulbo olfatorio, producto de la pestilencia que hiede cada punto de la habitación; una desesperación; una necesidad de sentirse libre se raros aromas. Lo que ella no sabía era que esas sensaciones eran producto de su suberción mental oculta. Lo que tampoco alcanzó a percibir en el momento oportuno fue la forma en que estos pensamientos exteriorizados afectaron su actuación frente a la telepantalla. Cuando se detubo a evaluar la posibilidad de que su mente estuviera siendo observada, se dio cuenta de las cosas que la estaban delatando frente a ellos: su mirada se hallaba perdida, sin un punto definido de observación; unas gotas de sudor bajaban por su nariz, a pesar del frío de la habitación, los tendones de sus manos se hallaban tensionados sobre las palancas de control del motor, lo que significaba que sus músculo estaban contraidos.... sin oportuna razón. Esto último no preocupó a Julia: el mono usado como uniforme oficial del Partido cubría la mitad de los antebrazos (...al empate, antebrazo oculto...).
Lo que realmente la preocupó fue que las gotas de sudor que le corrían por la nariz habían descendido unos cuantos centímetros y seguían avanzando en dirección al precipicio.... Julia, tomando en consideración la pocisión de su cabeza, calculó que las gotas caerían sobre los contactos eléctricos de las palancas que manejaba.
понедельник, июля 31, 2006
Super Cuentos
Casi 2 meses después... Me dirijo a mi sala para someterme a una clase de lenguaje después de almuerzo y mi profesora me pasa un sobre blanco. en el interior de éste hay una invitación a la premiación del concurso de cuentos.
por fin la espera había terminado, ya estaban demorando tanto que pensé que era una farsa...
Me pongo el uniforme completo de colegio (llevarlo puesto es algo raro) para ir a la premiación. Aunque sé que todos los participantes reciben invitación, hallan ganado algo o no, tenía la convicción de que algo había sacado.
Llegué media hora tarde a la ceremonia que se desarrolló en el sporting de viña. Entré al "aula" de ceremonias: estaba atestada de personas, con aromas raros suspendidos en el dioxido de carbono (no se podía llamar aire). Mi profesora, la jefa de utp y unos compañeros que también participaron se hallaban en la puerta del aula, intentando elevar la vista por sobre la multitud y poder ver algo de la ceremonia. Ellos tampoco habían podido llegar a la hora a la ceremonia. Me acompañaban mi madre y mi hermano en ese lugar; ella me trajo desde quilpué en automovil. Ella me convenció de abrirme paso entre la gente para poder observar algo. Cuando logré alcanzar una posición descente, observé como premiaban a los primeros 10 lugares del concurso. Pero una conversación captada "al vuelo" entre uno de mis compañeros y su (no sé que era de él) que decía algo de un chico Carrera, Cabrera o Barrera que había sacado "algo" mantenía viva en mí la convicción con la cual llegué.
Le dije a mi madre lo que yo creía y, al final de la premiación y sin pensarlo, se dirigió al frente del aula, donde aún se hallaban algunos de los organizadores. Yo la seguí y, cuando llegué a donde estaba, ella ya había preguntado si había algún premio para mi. En unso segundos un diploma aterrizó en mis manos: de 500 concursantes había sacado el 11º/20º lugar (no sé cual de todos). Lo curioso fue que no supe cual de los dos cuentos "ganó". Al salir del aula (luchando por el espacio físico contra los que tambien querían abandonar la sofocante habitación), estaban todos mis compañeros conversando con la profesora y con la utp's boss. Pasé cerca de ellos, pero ninguno me advirtió. Cuando estaba listo para irme al auto y proseguir con el itinerario que mi mamá había preparado, la profesora levantó el cuello, me miró y me llamó. Me hizo 2 preguntas:
Pregunta 1: "Y, ¿ganaste algo?"
Mi respuesta: Sí, (le conté el lugar que saqué, al cual no le correspondía ningún premio material)
Pregunta 2: "¿Hay algún premio para el colegio?"
Mi respuesta: "no sé".
La verdad es que no el dí bola al profundo significado que tenían esas preguntas. Cuando iba camino al auto, junto a mi mamá y mi hermano, me puse a pensar qué hubiera pasado si hubiese aceptado la "sugerencia" que la utp's boss me hizo en el colegio: "¿no te quieres llevar a alguno de tus copañeros?" . Ellos se habían venido a la ceremonia en un colectivo que tomaron en el centro de la ciudad (tenían planeado llevarnos en furgón, pero no les crugió para moverse y conseguirse uno, oh oh oh!, en furgón querían....). si le hubiera dicho que sí mi auto hubiese gastado más bencina en algo que no valía la pena (más adelante les aclararé esta afirmación).
Nos subimos al auto y partimos a la casa de una tía. Mi mamá iba un poco enojada. principalmente por la actitud despreocupada que los Representantes del Colegio tubieron conmigo. Las preguntas y la poca organización para el transporte de nosotros delataron la despreocupación que tenían para conmigo por lo menos (poco le importa a mi madre lo que sea de los demás en temas como éstos). Las preguntas tenían el toque justo de preocupación por uno, como para no pensar que eran unos desnaturalizados (pregunta 1), pero su real interés es el prestigio del colegio (pregunta 2 y el Transporte "económico" para el colegio -qué les costaba poner un furgón?). Reflejo de esto último también es el hecho de que no me habían inscrito para un concurso anterior, sino que llegué a la sala de los exámenes y cuando se terminó de pasar la lista de asistencia a los participantes me levanté junto a una compañera (tampoco inscrita) para "regularizar" la situación con lápiz de grafito con el tipo que pasó la lista. Ni siquiera la molestia de llamar al establecimiento organizador del otro concurso ( no el de los cuentos) se tomaron. Y para que me inscribieran a ciertas olimpiadas misteriosas (el que sabe cuales son no se lo diga a nadie, porque ese dato me delataría) hasta tuvo que llamar mi apoderado al colegio; no fue suficiente el asedio constante que ejecuté contra utp's boss un mes antes de que acabaran el plazo para las inscripciones, sólo se dignaron a prometer hacerlo cuando los llamó molesta la persona que les da el capital.... da para pensar un poco.
(Publicidad de intermedio= visiten mi fotolog )(Aprovechen para ir al baño)
Palabras textuales de cierto profesor al pedirle por favor que presionara por donde pudiera durante el último día de plazo para que me inscribieran en las olimpiadas misteriosas: "No los puedo obligar a inscribirte, pero voy a catetear con el tema durante el consejo de profesores".
Es cierto. A veces uno dice las cosas sin pensar mucho. Pero esa misma falta de reflexión en lo que se dice es lo que hace que lo que se diga signifique exactamente lo que uno piensa y no lo que uno debe decir, como es el caso recién citado.
Bueno, ése fue un buen día gracias a Dios (todos los días son buenos gracias a Él): tuve ropa limpia que ponerme, un techo donde convijarme, una cama calientita pa dormir, una familia que me apoya, una revelación de mi realidad, entre otras cosas.
Supongo que quieren saber cómo son son los cuentos que mandé, bueno aquí les subo los dos. posteen y digan cual piensan que ganó (hasta hoy no sé cual fue):
Cuento 1
John, la primera falla del sistema Estatal
Por los infectos pasillos subterráneos del edificio en el que trabajaba, John, el empleado, huía de los secuaces de su Jefe. Éstos superaban las destrezas físicas de John, y lo atraparon sin mucho esfuerzo. John forcejeó inútilmente contra los matones de terno de segunda mano y corbata desteñida, llevándolo éstos hasta uno de los lugares más peligrosos del edificio: la Oficina del Jefe.
Ahí a John le dio una fuerte indigestión, producto del bien fundado miedo que sentía por su Jefe. Éste último ordenó mediante un “cortés” ademán a sus matones que se retiraran de la oficina, procediendo luego a apagar la cámara que la vigilaba....quizás por qué lo hizo. Toda la vida de John pasó ante sus ojos...mientras, intentaba aguantar el terrible dolor de tripas que lo asediaba.
Se vió a sí mismo nacer de una mujer que lo vendió como materia prima humana al Estado. Luego ocurrió un crono-salto y vió cómo era rechazado por todos sus compañeros de educación, siendo ya un adolescente delgaducho de aguda fisonomía. Luego se vió a sí mimo siendo obligado, a punta de estoque y por un profesor, a escoger servir a la patria en el campo corrupto-administrativo a los 17 años. La planificada ”Educación” impartida por el Estado a sus futuros esclavos los convertía en seres autómatas e insensibles, incluyendo a John, razón por la cual no pudo resistirse a la orden dada por el buen profesor. Analizando lo que veía, notó grandes lagunas en sus recuerdos: ¿Qué había sido de él entre los 13 y los 17 años? Sólo veía hechos puntuales inmersos en un contexto imperceptible. Luego se vió a los 23 años apilando papeles en una oficina mugrienta, fétida, chica y atestada de otros productos de estatales como él, que lo rechazaban tal como cuando niño. Pero después de eso se vió a los 25 años “hackeando” un computador del Estado, consciente de los abusos que se cometían contra él y sus “estimados” iguales, con voluntad propia y con ganas de vengarse de éste. John no recordó ni se explicó ese cambio de actitud suya frente al Estado. En ese instante terminó de toda su vida frente a sus ojos y notó que su Jefe estaba parado frente a él, listo para comenzar con el tormento. John había sido atado firmemente, cortesía de los matones. Producto de eso, sentía una gran impotencia, ya que no podría defenderse de forma alguna. Pero a John, el corto tiempo en el cual gozó de voluntad propia, le había enseñado que no debía ocupar su mente en una sola cosa al mismo tiempo. Por eso, mientras su Jefe preparaba los proyectores, John intentó despejar su mente y dedicarla a recordar lo sucedido con él en los enigmáticos y misteriosos vacíos temporales de sus recuerdos.
Pero alcanzó sólo a conjeturar la monotonía de aquellos vacíos cuando comenzó todo. Su Jefe, cordialmente le dijo: “supongo que durante tu 6º de Administración te hicieron leer un libro, en el cual castigaban a las personas muy inteligentes y curiosas enfrentándolas a sus temores ocultos en una habitación numerada 101”. Por desgracia, John no se conocía los suficiente como para prever lo que le esperaba. Entonces su Jefe prosiguió, pero con tono desquiciado: “durante el Gobierno se han hecho estudios acerca de los distintos castigos posibles frente a los curiosos que ponen en riesgo nuestra permanencia en el poder. Y se descubrió que uno de los mejores castigos era el que te dije, el de los temores. ¿Acaso crees que les hacemos leer durante su “Educación” los libros que nos dicte nuestra caprichosa imaginación? Ese libro era advertencia para ustedes; así nos ahorraríamos tener que eliminar a tipos beneficiosos -en potencia- para nosotros. Pero estaba el problema del espionaje para saber los temores de esas personas. Por eso a los niños se los somete a un análisis de potencial inferencial. A los pocos que obtienen altos valores se les asigna una espía que monitorea sus movimientos y actitudes. Y los que son reportados peligrosos son, ¡ejem!, “rectificados mentalmente”, o eliminados si nos resulta conveniente. ¿Recuerdas a Parro, ese tipo de aspecto peculiar, por decir lo menos, que se juntaba contigo durante esas interminables tardes de castigo a las que eras sometido? Bueno, ése era tu espía. Obviamente lo que ahora haz tenido el lujo de saber no se lo podrás contar a nadie”. John estuvo observando y escuchando a su Jefe desde el suelo, sin poder moverse. “Tú eres muy eficiente como para eliminarte, así que te rectificaremos”, le dijo su Jefe. En ese instante, toda la Oficina se oscureció y comenzaron a aparecer mediocres hologramas de los compañeros de colegio de John, recreando falsos episodios de rechazo. John tenía un increíble temor al rechazo social, razón por la cual nunca había interactuado con sus pares más de lo necesario. Y a raíz de eso, toda la “energía” que se supone debió usar en dicha interacción social se canalizó y expresó como aprendizaje y buen rendimiento escolar y laboral. Fue eso mismo lo que hizo que su mente percibiera la Verdad. Y John, inmerso miedo, comenzó a gritar y a retorcerse inútilmente, intentando alejar a esas crueles y mal diseñadas creaciones del Estado. Cerró sus ojos, deseando que se fueran, murieran o que les cayera encima cualquier cosa que les impidiera estar ahí. Pero nada sucedía... hasta que de repente todo volvió a su inicial oscuridad. John se sintió aliviado, pero aquello no duró mucho. Al instante surgieron otras figuras holográficas de menor calidad que las anteriores, de más edad y recreando episodios de rechazo ocurridos durante su 2º de Administración. Y así se sucedieron episodios de rechazo, algunos de los cuales John no recordaba... Cada vez el pánico de John se incrementaba, conforme avanzaban los episodios: las contorsiones de su cuerpo aumentaban en fuerza y amplitud.... y sus gritos apagados por la sarcástica risa del Jefe: “¡Ajajaja!”.
El Estado fabricaba personas autómatas, muchas veces incapaces de tomar una decición tan simple como si avisar o no a un superior la invasión al sistema de cómputo de un virus. Muchas veces este problema presente en los empleados frabicados para el Sistema Administrativo Estatal había cuasado problemas, como la vez cuando se armó un incendio en la oficina 73.5.c del Edificio Central Administrativo, teniendo como causa la indecición de un empleado de cortar o no el suministro eléctrico de su oficina, estando su impresora incendiándose por atascamiento de papel, y cosas por el estilo... Desgracias como esa no habían tocado al edificio de John, pero todo tiene su excepción. Mientras el Jefe impartía la medida represiva del entendimiento a John, un “esclavo” de bajo rango (tan bajo que resultaba casi chistoso), abrió la puerta de la oficina sin siquiera avisar. “Es que no me respondía por el citófono y preferí venirle a preguntar personalmente, Jefe”, se excusó el empleado, asustándose al comprender que había interrumpido algo muy importante. En ese instante ocurrieron dos cosas interesantes: el Jefe desvió toda su furia contra el desde John hacia el recién llegado y, lo más impactante, la mediocridad bien disimulada de los amtones del Jefe se vió expresada en la ruptura del nudo que mantenía a John inmóbil, ruptura producida por las vigorosas contorsiones de éste. John, aún paralizado de pánico no tardó en notar la escena del Jefe estrangulando al recién llegado. Comprendió al instante que esa era su oportunidad de escapar de la Oficina... Salió corriendo a toda velocidad desde el piso 100, pero aún se hallaba atontado por la tortura sicológica a la cual fue sometido. Esto le produjo colisiones con varios productos estatales como él, que se encontraban afuera de las oficinas del pasillo, a la espera de que sus superiores les dijeran qué decisiones tomar. John botó a varios al suelo y los pisoteó cual marido a foto de suegra; todos los tipos que se hallaban ahí reconocieron en la escena una situación de importancia. Sin notar el rastro de heridos que dejaba a su paso por el lugar, John continuó su carrera hacia el lugar seguro: la oficina Misteriosa de piso 22. Antes de llegar allí, notó que otros matones de aspecto más profesional lo perseguían, y comenzó a dudar de la eficacia de su escondite. Mientras esperaba que éstos se dieran por venciados en su búsqueda, se acomodó al interior de esa fétida, minúscula y olvidada oficina y se puso a intentar recordar qué le habían sucedido en la vacíos de su retroproyección “Pre-Mortem”. Pero lo que más quería explicarse era su cambio de actitud frente al Estado: Entonces, cortesía de la memoría que habitualemtne lo traicionaba, le sucedieron una avalancha de recuerdo enmarañados, pero vagamente distinguibles, entre los cuales pudo distinguir, cual gato en perrera, el momento exacto en el cual a su mente le fue dada a conocer la Verdad...
Cuento 2
Fábrica de Desigualdad
Desayunando “caldo de tetera”, el apoderado Jim contemplaba a Tük, triste por la falsa educación que el Estado le impartía a éste. Conocía el sistema encargado de mantener la desigualda social en el país, pero haberle confidenciado eso a alguien equivalía a la muerte. Así, estaba condenado a una solitaria “dicha”. Terminado el desayuno, tomó a Tük de un brazo cariñosamente y se lo llevó al colegio a pie.
En el camino observaban cómo personas más afortunadas usaban el transporte “público” (consideren público como a la gente que le sobre dinero suficiente como para pagar por su transporte). “Quiero que de ahora en adelante, Tük, me cuentes qué cosas te enseñan en el colegio y cómo te las enseñan”, le dijo amablemente Jim. “Sí, papi”, contestó Tük de sólo 7 años. Luego se este breve intercambio de palabras, ambos contemplaron desde la vereda, con la leve alegría de estar vivos, cómo el atestato microbús del transporte pirata/público, apodado cariñosamente “Peter Negro 2”, sucumbía en el acto ante la sobrecarga de pasajeros, siendo sus frenos inútiles en la inclinada pendiente, desbarrancándose hacia la quebrada que quedaba a la vuelta y dejando tras de sí un rastro de humo tóxico y oscuro de Diesel mal quemado. Prosiguiendo por la destartalada e infecta vereda, Jim y Tük caminaron un poco más y llegaron al colegio “Charles Dickens Jr”. “Acuerdate de lo que te dije, Tük. A la vuelta del colegio me cuentas lo que te pedía, ¿ya?”. Tük asintió con la cabeza y se despidió de Jim con un abrazo. Éste no pudo evitar darse cuenta de que el inspector-portero-profesor de música y educación física tomaba una muy mal disimulada atención a lo que Jim le dijo a Tük. El portero saludó a Tük cordialemente, pero el chico lo evitó, porque le daba miedo la cara de idiota que éste ponía al saludar a la gente. Jim quedó muy preocupado, ayq ue el espionaje de pacotilla realizado por los docentes al interior de los colegios era tomado en serio por el Estado. Así, algo que fuera advertido por ese portero “multiuso”, en poco tiempo sería sabido por todos los docentes, de los cuales éste era primo.
Jim era peajista de una carretera Concesionada, o sea, tenía el lujo de trabajar en los mejores caminos y no en los del Estado. Y, aunque la paga fuera una burla, era una de las más estables del país. Producto de la baja cantidad de vehículos existentes, Jim tenía mucho tiempo para pensar y analizar la educación que le impartió el Estado a través de ese profesor que enseñaba todas las asignaturas habidas y por haber, como Cocina Casera, Física aplicada al crecimiento de vegetales ornamentales, Matemáticas aplicadas a la astrología Sumeria, Chino Mandarín, y cosas por el estilo. En su juventud conoció a una pareja de adultos “adinerados” que eran fieles clientes de sus servicios de transporte a tracción animal. Como esta pareja vió en Jim a un buen muchacho, permitieron a su hijo interactuar con ese pobre espécimen. El Estado había implementado un sistema de división social basado en mensajes subliminales, que volvían a los 2 estratos sociales uno contra otro. Este sistema tenía por objeto evitar la interacción entre la clase pobre y la clase más pobre. Pero al Estado no le resultó con esta pareja y su hijo. Durante la breve amistad entre Jim y Johan, éstos se conocieron y vieron que el Estado estaba equivocado en sus mensajes de repudio. Intercambiaron sus vivencias, que eran bastante parecidas -precarias rucas, noches de hambre y frío, paseos en harapos- , pero a la hora de hablar de la enseñanaza escolar, impactó a ambos la diferencia: a Johan le enseñaban Matemáticas Avanzadas, Ciencias Elementales nivel 2, Lenguaje Mundial 1, Sistema Político Orwelliano, Historia Universal y Economía Básica. Mientras, a Jim sólo le enseñaban estupideces -las ya mencionadas-.
Al día siguiente de eso, la pareja y Johan no llegaron. Y al día siguiente tampoco. “Seguro el Estado los pilló”, pensó Jim, al cual Johan, como último legado, le dejó la duda de por qué el Estado hacía esa diferencia de educación entre el alto y el bajo estrato social. Cuando jim salió de la escuela, graduado con honores en “Sumas y Restas Largas”, se enteró por el Periódico del
País de que un tipo llamado Johan Irarrásbal Ruiz-Tagle se había graduado de “Ingeniero Comercial con mención en Control de Flujo Económico Errático”. Y entonces Jim se preguntó por qué él no podía graduarse de lo mismo que Johan. Luego descubrió, por investigación propia, los inalcanzables valores monetarios de esas graduaciones, la aún más imposible de completar malla curricular exigida para el ingreso y el reducido y selecto puñado de gente que podía entrar a los establecimeitnos que los daban. Tambien descubrió que no había ninguna de esas afortunadas gentes en cientos de kilómetros a la redondas. Durante su investigación devió recurrir a la mal llamada Biblioteca Local Estatal en la cual descubrió un documento muy antiguo y que se encontraba oculto bajo una tabla suelta del suelo.
En ese documento aparecía el nombre de su autor: simplemente “John”. Ese docuemento trataba de las clases sociales: se daban las características de cada una, las cuales permitían notar las sutiles diferencias entre una y otra, su ubicación geográfica, etc. Pero lo que más impactó a Jim fue la graficación de toda la información en un mediocre, pero profundo dibujo: la Pirámide Social. Este dibujo tenía como 10 cms de alto y la clase social alta ocupaba la punta de éste -casi 5 mm- ; todo el resto del área era para los más pobres. En ese momento todo lo que Jim sabía -la educación discriminatoria, los reconocimientos públicos a la clase alta- , encontró un resultado abrumador en el país. “¿Por qué el Estado se contradice, diciendo que se esfuerza por una educación igual para todos, y sólo se preocupa de agrandar la brecha intelectual entre las clases sociales?”, se preguntó Jim en ese momento. No hallaba beneficio para ningún estrato social en aquel hecho.
El bocinazo de un apurado camionero sacó repentinamente a Jim de sus retrospectivos pensamientos. Jim debía rememorar sus vivencias para que no quedaran sepultadas bajo la agobiante monotonía de su vida. Dió el vuelto al pestilente y miró la punta de sus dedos con repugnancia instintiva. Su mente le decía que ése era el último vehículo del día y ahora tendría mucho tiempo para indagar mnetalmente quiénes eran beneficiados por esa actitud contradictoria del Estado. En ése momento recordó que su país no era el único del mundo; o sea, habían más tipos como él y suelos como el suyo. Como relámpago mental el recuerdo de Johan mencionando algo referente al comercio exterior con la República indígena Democrática, ubicada en el norte, le alumbró la mente, pero no indicaba beneficiados de la desigualdad nacional. Como buscar a tal beneficiado resultaba difícil, Jim se puso a idear la “Educación igualitaria” en su mente, pero ésta (su mente) ahora era aguzada y detectó al instante que si todos recibieran educación igualitaria, no tendría sentido la existencia de esos colegios con nombre alemán y directores gordos de cara sonrojada. Esta revelación mental le produjo una sensación fugaz de superioridad respecto a los otros peajistas. Pero no le duró mucho esa sensación, ya que no pudo evitar que su mente infiriera que el objeto final de la desigualdad fabricada por el Estado era hacer que se instalaran esos colegios extranjeros para gentes afortunadas, y que éstos nutrieran las arcas fiscales con los altos impuestos que les eran cobrados oportunistamente. Ese conociemiento lo llenó de miedo, ya que mientras siguiera siendo esa actividad rentable, la situación educaciónal seguiría igual o peor. “Pobre Tük”, pensó Jim.
Durante el resto de su jornada laboral, jim aprovechó de pensar en los otros posibles beneficiados y, aplicando la lógica de su reciente inferencia, descubrió que cualquier instalación extranjera con fines de lucro podía ser ordeñada convenientemente por el Estado. Así, la precariedad no se restringía a la educación y abarcaba muchas más áreas de las que jim podía imaginar con recién estrenada mente. Cuando por fin su jornada laboral había terminado, se apresuró a llegar a su “casa”, donde estaría Tük, listo para entregarle al información que confirmaría sus ociosas especulaciones.
Al llegar allí, Tük lo esperaba con cara de cachorro temeroso. “Tük, cuéntame qué te enseñaron hoy en el colegio”, dijo Jim sin advertir la cara de Tük. Entonces éste le contó a Jim: “Conocí lo que era la mayonesa y me enseñaron con todos mis compañeros a hacer papas mayo, pero uno de ellos me apretó el envase de mayonesa y saltó un poco al suelo. Entonces el profe-protero me regañó mucho por desperdiciar los pocos recursos que tenían y me llevóa un cuarto donde estaban almacenadas muchas bolsas de mayonesa tibia y me golpeó con los puños en la espalda...” Llegado a ese punto del relato, Jim no pudo aguantar la ira en contra de ese portero con cara de idiota y partió corriendo hacia el colegio, convenciado de que, a pesar de que no era horario de clases, ese tipo seguí ahí, vigilando a la nada. Una vez en el lugar oteó la mediocre y casi chistosa reja del colegio, mezcla de hierros oxidados y cholguán claveteado a la carrera, en busca de ese desgraciado portero. Cuando lo encontró con la mirada, se abalanzó sobre el sorprendido mequetrefe de capa azul gastada, partiéndole la cara a puñetazos. Terminada la inútil venganza, Jim retornó traquilamente a su casa, pero en el camino fue arrestado por Secuaces del Estado. Imaginó entonces que su destino y el de Tük sería parecido al Johan y sus padres, pero con la gran diferencia de que Tük nunca sería más que un vendedor de papas-mayo ambulante.
суббота, июня 24, 2006
TV Chilena Bros V 2.0
La TV (y esto es sabido por todos) es un medio que tiene un potencial mucho mayor del que se le explota actulamente... Bueno, para allá voy...
Día a día, vemos la malísima TV chilena, cortesía del Estado y de la inexistente inversión extrangera (si me equivoqué en escribir "extrangera", me lo postean). Existe un monopolio (aunque lo hacen parecer sana competencia comercial) entorno a la TV chilena, pero la diferencia entre éste y el monopolio tradicional es que en éste, la propiedad de la TV es compartida por 4 razones sociales principales: TVN, CHV, UC13 y MEGA (todas éstas son marcas registradas; todos sus derechos e izquierdos bien patentados). RED, UCV (también son marcas registradas, aunque no sé si uds sabían de su existencia, jajaja), combinados, no alcanzan a hacerles ni la más ilusa competencia al conglomerado anterior de canales...
¿A qué se debe el éxito del conglomerado?R: aunque la cantidad de capital disponible por c/u es una de las razones más obvias, también hay otra, la cual nos remite a los orígenes de cada emisora. ¿Saben cuál fue el primer canal de TV nacional? TVN fue el primero. Luego le siguen los otros del Conglomerado (a partir de ahora, cuando menciones "Conglomerado", me refiero a los 4 canales principales). Ellos se desarrollaron en un entorno comercial (puede que este término esté incorrecto, pero yo apunto a visualizar una situación y no a enseñar economía) sin competencia, y pudieron posisionarse en un buen lugar sin mucho esfuerzo, todos mano a mano... Para cuando llegó RED y UCV, no tenían nada qué hacer, jajaja:no tenían $ para una señal que se viera clara (esto ocasionó que nadie los viera ni siquiera por curiosidad) ni tampoco tenían un pasado que les diera una clientela (seamos honestos, somos clientes de la TV, compramos su información al precio de prestar nuestras mentes a la publicidad), lacual generalmente no ve cualquier cosa en TV (yahh...), bueno, por lo menos en ese tiempo era así!
Y para abaratar costos, el Conglomerado comenzó, muy paulatinamente a recortar presupuesto... pero ese presupuesto no sería recortado de los insumos de decoración de sets y escenas, por ejemplo, ya que, cortesía de la TVCOLOR, la gente se fijaba cada vez más en esas cosas. Entonces, por descarte, se fijaron en el personal. En esos momentos, se requería una renovación de éste, pero especialemtne del que la gente veía en la pantalla.
Se procedió a bajarles el sueldo y/o a contratar a otros que trabjasen por menos $. Pero en esa época salimos de la Dictadura, y ocurrió un boom noticioso, que destapó todo lo que el gobierno militar había escondido bajo el limpiapiés de la puerta trasera de la mediagua nacional (jajaja). De ese modo, los pocos personajes deficientes del medio periodistico pasaron "colados" entre tanta revuelta....
Ellos, luego de ese periodo, comenzaron a imponer una forma de periodismo que a la gente le gustó: el farandulismo. Y éste desplazó al sano periodismo de antaño, snif!
Bueno, ese es un pequeño resumen de la TV chilena y explica un poco de los orígenes y razones de su actual estado ¿o no?
Bueno (otra vez), parece que me fui en la volada con la historia de la TV chilena. Bueno los dejo con las ganas hasta acá no más, jajajajajajajajajajaja
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Posteen las entradas viejas
вторник, июня 20, 2006
Una estafa más...
Existen proyectos en diversas empresas proveedoras de internet de estos continentes (sé quienes son, pero no los puedo nombrar, porque me la harían caer pesada) en los cuales se considera este plan. Esto es tan absurdo como el siguinte caso:
"Una empresa presta el servicio de agua potable. De pronto, a esta empresa se le ocurre empezar a cobrar adicional a los usuarios, dependiendo el uso que cada uno le dé al servicio que recibe: $1100 el metro cúbico de agua, además, $20 por cada metrocúbico de agua que se use para lavar la loza, $30 por cada uno con que se lavó el auto, y, por supuesto, $200 por cada metro cúbico usado para regadío, cual gángster cobrando su cuota....
Es absurdo, ¿o no?, ¿estarían dispuestos a utilizar un servicio así?
El caso del agua se parece mucho en un aspecto a las empresas proveedoras de internet a las que no menciono: entre ellas, dominan cerca del 70% del mercado total, ¿que les parece? cualquier intento de boicot es dificil, por la siguiente razón:
Al suceder esto, muchas personas cambiarían de proveedor del servcio, y emigrarían a empresas pequeñas (sólo a modo de ejemplo, telefónica del sur, nadie la cacha ni tampoco es competencia decente para ninguna Enterprice). Cuando ocurre esta emigración masiva semi-instantánea, la pequeña empresa, que no está preparada para soportar tanta clientela, colapsa por sobredemanda. Después de esto, y como el servicio se ha vuelto impresindible, a la clientela no le queda otra que resignarse a usar el "nuevo servicio" ofrecido por las Enterprices.
Es así como funciona todo. Pero lo que realizan en algunos caso es gangsteril:
en el caso en que uno se lucre mediante la conección a internet, el cobro adicional es mayor, cual gangster reclamando su parte del botín recaudado gracias a su ayuda...
Y esta "excelente" idea extranjera amenaza con llegar dentro de sólo unos pocos años a estas tierras donde la computación y el internet todavía no están al alcance de todos...
PD: I won in Patmos's Quim Tourtnament!!!!
