четверг, ноября 23, 2006
Folletón Al Galope Nº3
Seguro muchos de ustedes no tienen idea quién es Winston Smith. Les ruego a mis amigos no enojarse; será por una buena causa. Bueno, a veces me siento, en muchos aspectos, parecido a Winston. Pareciera como si George Orwell hubiese descrito al personaje mientras me observaba. Bueno, les cuento: este tipo vive en un hipotético Londres del año 1984 (no se enojen). Este Londres pertenece al continente de Oceanía (actuales América, Oceanía e islas del norte de Europa). Este continente ha estado inmerso en guerra contra el exterior desde 1950. Winston es miembro del único partido político existente: El Partido (oficialismo). Cada segundo de su existencia es vigilado no sólo por las innumerables telepantallas, los micrófonos ávidos de traicioneras palabras, sus vecinos y los fanáticos niños espías, sino también por sus compañeros de trabajo, la Policía del Pensamiento, los autogiros, sus superiores laborales, espías profesionales del Partido y otros aficionados, de mediocre calidad. Este tipo, producto de lo anterior, desarrolla pensamientos que son mal vistos por el oficialismo y que le costarán su mente más adelante. Dentro de todas las locuras que hace a escondidas, la primera es iniciar un diario donde escribe alguno que otro garrapateo, cuidando siempre que la telepantalla no le capte. Aquí llego a la parte que me interesa: la segunda locura que realizó, plenamente consciente de su muerte segura(y no equivocado)fue la de adquirir un pisapapeles de vidrio. Era un hemisferio de sensual vidrio que contenía en su interior un trozo de coral de arrecife.
Unas semanas más tarde, mientras descansaba con Julia en la habitación alquilada que tenían por ilusorio escondite, Winston observó el pisapapeles y sintió que representaba lo que él vivía (esto es lo importante): él se hallaba inmerso en una realidad desagradable de vigilancia, de seres difusos que odias en parte por conceptos introducidos a tu mente por el Partido (las malas lenguas) y en parte por instinto de supervivencia. O sea, si no eres como la masa, serás reemplazado cual engrane en mal estado. Algo similar pasa en algunos lugares en los que he tenido la cortesía de permanecer... por algún tiempo. Bueno, él veía que toda esa repugnante estaba afuera del pisapapeles y que él era protegido por aquella bella atmósfera de vidrio, como el coral.
Mis amigos son esa hermosa atmósfera que hace que la repugnante realidad, llena de malas lenguas, especimenes desconfiables, malintencionados, situaciones problemáticas, superiores no idóneos para su cargo, gente “agradable”, odiosas costumbre que respetar, entre otras cosas, pueda ser soportada. Muchas veces se han convertido en la razón de que valla al colegio cuando estoy lateado o sin ánimo de hacerlo. Son esas personas con las que puedo compartir sin temer de lo que piensen, porque son mis amigos. Son quienes me hacen recordar que no soy un solitario “1” en un interminable mar de “1” y “0”. Y son también quienes alegran mi día. Los definiría, en pocas palabras, como el orégano que se le hecha a las guatitas para que no sean tan poco agradables al paladar. O también como el chaleco que alguien pone en tu espalda para que el frío no te provoque un resfrío al salir de algún lugar templado, como el hogar o la burbuja social que se forma en algunos establecimientos...
Gracias a mis pocos amigos, y Al que me los mandó.
Quiero mandarle uno fuertes abrazos a un ser querido que abandonará físicamente la zona, pero que su escencia se mantendrá en el recuerdo de sus amigos. Algún día te iré a visitar.Te deseo lo mejor. DTB.
PD especial: Si no extraes enseñanzas de los tiempos de mal estado, no te habrá servido de nada vivirlos. así que a estar sencible a lo que Él te quiera enseñar, viteh!
суббота, ноября 04, 2006
FOLLETÓN AL GALOPE Nº2 (C/YAPA) "la voz independiente y egoista"
“La voz egoísta e independiente”
(02/11/2006)
El día de hoy los transportaré a un mundo menos repugnante y, tal vez, más feliz que el de la última vez, sólo porque hoy ando buena onda: “El chico y el cielo”, Parte 2.
Un día, en la tarde, supo el chico la noticia de que su casa sería rematada por el banco producto de que su difunta abuela no alcanzó a pagar la última letra del dividendo. Disfrutó entonces la última noche que podría dormir en cama y no en cartón como el resto de sus amigos. A las 6:00 am del día siguiente despertó porque el frío le quemó las piernas. Al salir del estado de semiconsciencia notó que el interior de su casa fue ordeñado convenientemente en este tiempo por hampones comunes locales. Él se hallaba en el suelo, mirando la reciente vaciedad de su pocilga, y pensando a quién podría pedirle algunos cartones para pasar la primera noche. Minutos después de comenzar a pensar en aquel importante tema oyó a lo lejos un ejército de ejecutivos.
La casa del chico estaba ubicada en la esquina de un pasaje, al interior de una peligrosa población de los márgenes de la ciudad de Priphyat. Estaba esta casa ubicada en una posición estratégica: era el único punto de salida de vehículos de la población, porque todo el resto de sus márgenes eran pantanosos caminos de barros misteriosos y voraces. El punto en el cual estaba ubicada la casa del chico era el único punto de la población que poseía camino asfaltado.
Además, la seguridad urbana estaba privatizada y capitalizada. Cada hampón capturado, reducido y sentenciado, por lo menos a 2 meses de cárcel, constituía una ganancia neta para estos privados, ya que los reos obtenidos por éstos constituían mano de obra semi-gratuita para la construcción de caminos, puentes, túneles, vías férreas, etc. A cada trabajador le corresponde un sueldo mínimo legal, el cual, al ser reo el trabajador, es cobrado por el privado que presta el servicio de seguridad ciudadana. Ganancias netas, ñam, ñam...
Y los ejecutivos que venían extasiados a por el terreno de la vivienda del chico sabían todos estos antecedentes; podrían cobrar multas a todos los automovilistas que pasaban por aquel obligatorio punto, además de poder arrestar más fácilmente a los narcos y a los lanzas que circulacen por allí. El apuro que ellos (los ejecutivos) llevaban al correr no lograba ocultar sus intenciones: instalar en aquella esquina un Cuartel de Acción y perpetrar sus lucrativos cometidos.
El martillero arribó al lugar en un flamante convertible rojo, marca New Datsún, antes que los ejecutivos-pirañas.
Le acompañaban 6 matones, con funciones de desalojo y protección. Los delincuentes que salían temprano de sus casas al trabajo advirtieron aquel extraño vehículo y se quedaron allí, con la esperanza de poder, en grupo, reducirlo rápidamente.
El chico fue visto por uno de los matones, arrinconado de desesperación en una habitación maltrecha. Y éste procedió a echarlo a la calle con desprecio. El chico calló sobre la áspera y dura tierra de espaldas, con los ojos clavados en el sucio cielo, plomo y difícilmente respirable. El martillero se acomdó en el patio frontal de la propiedad y los ejecutivos, representantes de cada una de las rivales empresas de seguridad pública, comenzaron a pujar para su adquisición.
Todos los hampones que presenciaban el remate adivinaron al instante las intenciones de cada pujante y las consecuencias que éstas tendrían para ellos. Todos entonces, movidos por la ira, desenfundaron pistolas, escopetas hechizas, sables y demás suerte de armas hechizas y tradicionales contra esos capitalistas repugnantes y asalariados. La turba ordenadamente se formó en filas y se ubicaron en las cuatro calles por las cuales se podría escapar. El chico desapareció del lugar y se refugió en la casa de una bondadosa anciana, quien, por la impresión de la batalla venidera, fue atacada por un letal infarto. Entonces, como olas de mar tempestuoso, la horda rompió contra los desprevenidos e incautos pujantes, desatándose en el lugar un rápido y eficiente exterminio, que [sarcastic mode] recordaba los buenos trabajos de las fuerzas privadas en la represión de manifestantes [ends of sarcastic mode].
El cielo, ahora limpio por la fuerza proletaria-delincuente, seguía allá arriba, inamovible, hermoso al alba, con nubes anaranjadas y de otros adorables colores. Y el chico observó la matanza y lloró de pena; “haber llegado a esto la gente, acaso no podemos vivir en paz y sin abusivo yugo empresarial?”. Y observó también, en contraste, el hermoso cielo. Y caminó fuera de la protección de la casa de la abuela ahora muerta sólo para ver el cielo de nuevo, y de nuevo, sin advertir que en camino se hallaban las Fuerzas Represivas Privadas, listas para reprimir a todo manifestante poseedor de libre pensar y actuar. Y mezclose el chico entre los hampones, para tener una visión más clara de ese azul bello. “Prefiero unos segundos de hermosura que una vida de horripilancias, hambre, peligros, persecución, temor, abuso empresarial, y cielos contaminados”, pensó el chico....
AHORA LA YAPA...Liric-yapa del Folletón Nº2
Al que le guste bien, y al que no, bien tambien:
Cuando me acerco a ti
Me derrito sólo un poco
Si no me controlo
A besos te mataré
Por el desenfreno
Y la asfixia
Tu desprecio me ganaré.
Cuando veo lo bello que me rodea
te recuerdo.
Cuando veo las nubes acariciando las cimas
te recuerdo.
Cuando veo las olas romper con gracia en el mar
te recuerdo.
Cuando veo los colores de las nubes al atardecer
Te recuerdo
Cuando veo la neblina bajar de los montes
Te recuerdo
Cuando escucho un veloz piano
Te recuerdo.
Cuando siento al viento refrescar mi espalda
Te recuerdo
Cuado veo el cielo poblado de estrellas,
te recuerdo......
